Hoy el mar te abrió su pecho
y te llevaste contigo
la ternura de una tierra entera.
Francisca, hija del agua,
te fuiste porque la vida llama
y porque crecer también es partir.
Aquí quedará la arena que te sostuvo,
las miradas que te cuidaron,
y el nombre del lugar que te vio nacer
grabado en tu memoria de océano.
Ojalá un día regreses,
no como despedida,
sino como promesa cumplida:
trayendo vida nueva
a la misma orilla que te amó.
Yo también partí una vez,
cuando el cielo se llevó a mi madre
y la vida me empujó a otros rumbos.
Nunca dejé mi tierra:
la llevé conmigo.
Así es la vida…
a veces nacimiento,
a veces despedida.
Siempre transformación.
Buen viaje, pequeña del mar.
Que el espíritu de tu tribu te proteja
hasta volver. 🖐️🌊
✍️Elida Bentancor
BUENOS PENSAMIENTOS
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