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lunes, 27 de octubre de 2025

Cuando el cielo abre sus puertas y regresan los peluditos

Cuando el cielo abre sus puertas para que vuelvan nuestros peluditos...✨🌈
“Dicen que vuelven el 27 de octubre…
Yo siento que nunca se fueron.
Porque el amor que dejan,
no conoce despedidas.”
— Elida Bentancor 🌈🐾


En México cuentan que el 27 de octubre los animales que han partido regresan desde el cielo para visitarnos 🐶🐱✨.
Ese día, dicen que podés sentirlos en el corazón, más cerquita que nunca.
Algunas personas les preparan un rinconcito especial con flores, juguetes o lo que más les gustaba, para decirles:
“Aquí sigue tu hogar. Aquí sigue mi amor.” 💛

Yo… no hago altares.
Pero los recuerdo siempre en mi pensamiento.
Y a veces lloro…
Porque el alma más generosa es la que ama a sus animalitos de estima 🐾💖

No importa el país ni la tradición:
El amor no entiende de fronteras.
Ellos hoy corretean en el arcoíris y cuidan nuestro camino desde arriba 🌈🕊️
Y cuando llegue nuestro día… sé que van a venir a buscarnos.
Porque ningún corazón que amó se queda esperando solo 💞

ELIDA BENTANCOR ✨
Buenos Pensamientos, BLOG

viernes, 17 de octubre de 2025

Un Honorable Visitante

Hace un tiempo me mudé a este hermoso lugar, a tan solo tres cuadras de la frontera con Brasil. Es un rincón del mundo donde conviven diversos grupos étnicos y religiosos, incluso comunidades del Medio Oriente. Todos compartimos este espacio en paz, con respeto y armonía. Aquí, el aire huele a mar y libertad; las playas del Atlántico, tanto del lado uruguayo como del brasileño, son testigos de una calma profunda que parece abrazarlo todo.

Una mañana, mientras buscaba a mi gata, descubrí que estaba entretenida jugando con un sapo enorme. Al verme, él se escondió rápidamente en la parte húmeda del desagüe que da a mi huerta y jardín. Observé que disfrutaba del agua de lluvia que había guardado para regar las plantas, porque el calor ya comenzaba a hacerse sentir.

Las estaciones parecen haberse desdibujado: el frío y el calor se alternan sin transiciones suaves, como si la primavera y el otoño hubieran decidido ausentarse. Por eso riego temprano, cuando el aire todavía es fresco. Y fue ahí, entre las hojas de menta, cedrón y salvia, donde me encontré con mi honorable visitante.

El sapo me miraba con atención, como si reconociera mi voz. Asomó medio cuerpo fuera de su refugio, cómodo entre las flores y las hierbas aromáticas que perfuman mi jardín. Me llamó la atención que en esa parte no había mosquitos, ni babosas, ni caracoles molestos. Todo estaba en equilibrio.

Entendí entonces que este pequeño guardián de la humedad no solo protegía su hogar, sino también el mío. De alguna forma, cuidaba de mí, de mi salud, de mi jardín y de mi bienestar. Su presencia era silenciosa, pero poderosa; un recordatorio de que la naturaleza siempre responde cuando la respetamos.

🌱 Reflexión final

Todos los seres que habitan a nuestro alrededor merecen el mismo respeto que nosotros merecemos.
Cada uno tiene su función en el equilibrio de la vida.
A veces, la protección llega disfrazada de sapo, de brisa, o de simple presencia silenciosa.
Aprender a mirar con los ojos del alma nos permite reconocer en cada criatura una chispa de amor universal.


✨ Elida Bentancor
📖 Buenos Pensamientos – Blog


jueves, 16 de octubre de 2025

A veces la vida no pide palabras, solo presencia.

Hay momentos en los que la vida se vuelve tan sutil, tan profunda, que las palabras sobran.
Son instantes en los que el alma solo necesita estar, respirar, observar… sin explicar nada.

A veces no hace falta decir “te entiendo”, basta con mirar con ternura.
No hace falta aconsejar, sino acompañar en silencio.
Porque hay dolores que no piden consuelo, sino comprensión.
Y alegrías que se viven mejor cuando alguien simplemente comparte el mismo aire, el mismo cielo.

La vida no siempre pide discursos ni respuestas.
Pide presencia.
Estar ahí, de cuerpo y alma, con la mente quieta y el corazón despierto.
Pide que aprendamos a sostener el silencio, a dejar que la energía del momento hable por nosotros.

La verdadera compañía no necesita ruido;
el amor genuino no se grita, se siente.
Y la luz de un alma tranquila puede abrazar más que mil palabras bien dichas.

🌸 A veces la vida no pide palabras, solo presencia.
Y en ese instante, cuando somos capaces de callar y sentir, la vida nos habla en su idioma más puro: el del alma.

✨ Elida Bentancor
📖 Buenos Pensamientos – Blog




lunes, 6 de noviembre de 2017

EL ARTE DE VENCER SIN LUCHAR

Una de las más grandes virtudes del guerrero es la de derrotar a su adversario con la mayor economía de recursos.
Las historias de la tradición zen y sufí que han llegado a occidente a menudo son protagonizadas por fieros y temidos guerreros que hacen aspavientos con sus armas, así como maestros ancianos imperturbables que ven sus demostraciones como un niño que ve caer una tormenta terrible por la ventana.
Una de tales historias habla de un guerrero muy famoso que había asolado incontables ciudades y conquistado vastos territorios sin jamás haber sido derrotado. Era tal el horror que provocaba en los pobladores que cuando supieron que el ejército del famoso guerrero se dirigía hacia el país todos —hasta los gobernantes— dejaron las casas vacías, con las ollas de sopa todavía hirviendo sobre los fogones, huyendo a toda prisa.
Todos menos el maestro zen que vivía modestamente en la ladera de una escarpada montaña.
Una vez que el ejército tomó el control de la capital, el famoso guerrero se dirigió hasta la cabaña del maestro zen con el objetivo de verlo con sus propios ojos.
Cuando llegó ante él, viendo que se trataba de un sencillo anciano que ni siquiera se había puesto de pie para suplicar por su vida, el guerrero prorrumpió en insultos.
“¡Viejo tonto!”, le dijo, a la vez que desenvainaba su espada, “¿no te das cuenta de que estás frente a un hombre que podría cortarte a la mitad en menos de un parpadeo?”.
El maestro permaneció inmóvil y respondió:
¿Y tú te das cuenta de que estás frente a un hombre que podría ser cortado a la mitad sin parpadear?
AUTOR ANONIMO

sábado, 6 de febrero de 2016

EL SOL Y LA NUBE

El Sol viajaba por el cielo, alegre y glorioso. En su carro de fuego, despedía sus rayos en todas direcciones.

En las viñas, cada racimo de uva que maduraba robaba un rayo por minuto, incluso dos. Y no había hierba, araña, flor o gota de agua que no tomase parte.

Una nube de tempestuoso humor murmuraba:

—Deja, deja que todos te roben: verás de qué manera te lo agradecerán cuando ya no te quede nada que puedan robarte.

El Sol seguía alegremente su viaje, regalando rayos a millones, a billones, sin contarlos.

Sólo en su ocaso contó los rayos que le quedaban, y, mira por dónde, no le faltaba ninguno. La nube, sorprendida, se deshizo en granizo.

El Sol se tiró alegremente en el mar.

Moraleja: Si sembraste bondad se multiplica en tu ocaso.

FUENTE: ANONIMO