viernes, 4 de abril de 2014

LOS PAVOS NO VUELAN

Cuentan de un hombre del campo que encontró un huevo muy grande. Nunca había visto nada igual. Decidió llevarlo a su casa.
- ¿Será de avestruz?- preguntó su mujer
- No, es demasiado abultado- dijo el abuelo
- ¿Y si lo rompemos?- propuso el ahijado
- Es una lastima. Perderíamos una hermosa curiosidad- respondió cuidadosamente la abuela
- Miren, en la duda, se lo voy a colocar a la pava que está calentando los huevos. Tal vez con el tiempo nazca algo- afirmó el hombre.Y así lo hizo.
  A los quince días nació un pavito oscuro, grande, nervioso, que con mucha avidez comió todo el alimento que encontró a su alrededor. Luego miró a la madre con vivacidad y le dijo entusiasta "Bueno, ahora vamos a volar".
La pava se sorprendió muchisimo de la proposición de su flamante crío, y le explicó: "Mirá, los pavos no vuelan. A ti te hace mal comer apurado".
Entonces todos trataron de que el pavito coma más despacio, el mejor alimento y en la medida justa. Pero el pavito terminaba su almuerzo o su cena, su desayuno o merienda y les decía a sus hermanos "Vamos muchachos, ¡a volar!"
Todos los pavos le explicaban nuevamente: "Los pavos no vuelan. A ti te hace mal la comida."
Tantas veces le repetían aquello, que con el tiempo, el pavito fue hablando más de comer, y menos de volar. Y creció y murió en la pavada general. ¡Pero era un cóndor! Había nacido para volar hasta los setecientos metros, pero, como nadie volaba...
El riesgo de morir en la pavada general es muy grande. ¡Como nadie vuela!
Muchas puertas están abiertas porque nadie las cierra, y otras puertas están cerradas porque nadie las abre.
 El miedo al hondazo es terrible, pero la verdadera protección está en las alturas. Especialmente cuando hay hambre de elevación y buenas alas.

FUENTE: ANÒNIMO